Uno de los problemas de la personalidad menos conocidos pero que se ve con más frecuencia en la práctica clínica es la del trastorno límite de la personalidad (TLP). Las personas que padecen este problema tienen una personalidad débil. Suelen sufrir altibajos emocionales, ataques de ira y dudas constantes que les dificultan las relaciones que tienen con los demás.

Las personas que sufren de este trastorno viven al límite, con las emociones a flor de piel. Pueden estar calmados pero en un instante cambian y pueden sentirse iracundos, ansiosos o desesperados. Viven todas las relaciones de forma intensa y al tener una constante inestabilidad tienen problemas con quienes conviven y con quienes se relacionan.

Factores desencadenantes y tratamiento para el TLP

La causa de este trastorno se desconoce, pero se cree que está relacionado con factores familiares, sociales y genéticos. Los factores de riesgo pueden incluir una vida familiar disociada, abandono o miedo al abandono en la niñez o en la adolescencia, mala comunicación en el entorno familiar y abuso sexual, físico o emocional.

El trastorno límite de personalidad se presenta de forma diferente en cada persona y esto dificulta que los psicólogos podamos realizar un diagnóstico claro. Sin embargo, con las sesiones y el tratamiento adecuado es posible superar y controlar esta situación que afecta la vida de muchas personas.

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