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¿Cuándo es necesario recurrir a la terapia familiar?

¿Tienes un problema familiar pero no sabes si realmente es necesario que recurras a la terapia para solucionarlo? En este post te decimos cuáles son las situaciones en las que la terapia familiar puede proporcionarte numerosos beneficios.

 

La terapia familiar es un tipo de tratamiento psicológico muy útil para mejorar la comunicación y resolver conflictos en el ámbito personal, sin embargo, hay mucha gente que desconoce cuando es necesario recurrir a esta vía.  Principalmente, podemos distinguir cuatro contextos en los que la terapia familiar se consolida como la mejor alternativa para solucionar nuestros problemas:

 

1- Cuando uno o varios miembros de la familia padecen problemas emocionales debido a causas externas

En una familia los estados emocionales de cada miembro influyen en el resto, de ahí que siempre se recomiende que cuando uno o dos integrantes estén recibiendo un tratamiento psicológico los demás también lo hagan. No necesariamente tienen que ser terapias conjuntas, en las que estén presentes todos los miembros de la familia, pero sí deben ser tratamientos relacionados en los que cada uno pueda exponer cómo se siente ante la situación que está experimentando.

Por ejemplo, si un matrimonio con hijos se separa, es conveniente que todos acudan a terapia familiar para asimilar mejor el proceso, y así evitar que aparezcan los reproches y/o los miedos, tan comunes en las relaciones afectivas.

Lo mismo sucede en otras clases de situaciones como cuando se producen despedidos, aparecen enfermedades o fobias, o se realiza una mudanza a otra ciudad, acontecimientos que provocan mucho estrés e irritabilidad, lo que puede afectar al bienestar de la familia tanto a corto como a largo plazo.

2- Cuando la situación familiar es complicada o no es la adecuada

Más allá de los factores externos que acabamos de comentar, cuando la situación familiar es complicada debido a que no existe una relación fluida entre los miembros, a causa de problemas que se han ido acrecentando a lo largo del tiempo, lo mejor es acudir a una terapia familiar en la que podamos volver a establecer unos cimientos sólidos para la familia.

Por ejemplo, uno de los problemas más comunes enmarcados dentro de este contexto es la rivalidad entre hermanos, así como el maltrato psicológico a los padres por parte de adolescentes problemáticos.

En este sentido, conviene resaltar que una buena relación familiar se basa en los siguientes pilares:

  • Los miembros de la familia pueden expresar libremente sus emociones y pensamientos sin miedo a ser castigados o juzgados.
  • Se respeta la libertad de los demás
  • Hay unas normas de convivencia básicas
  • Se protegen unos a otros pero no en demasía
  • Se aprecian las diferencias entre cada uno de los miembros

3- Cuando un menor integrante de la familia presenta síntomas de trastornos psicológicos

Los más pequeños de la casa son los más vulnerables y pueden padecer múltiples trastornos psicológicos como fobias, estrés, ansiedad, problemas para socializar, etc… Ante cualquiera de estos síntomas, se aconseja optar por la terapia familiar para que el menor resuelva su trastorno, al mismo tiempo que se les dan unas pautas a sus padres y/o hermanos para que puedan ayudar al menor durante todo el tratamiento.

Pongamos de nuevo un ejemplo para dejarlo más claro, si un menor está sufriendo bullying o padece anorexia, requerirá, evidentemente, un tratamiento psicológico que debe ir acompañado de terapia familiar para que todos los miembros de la familia puedan contribuir con su apoyo y respaldo a la curación del trastorno.

4- Cuando queremos mejorar la relación entre los miembros de la familia

Puede que no estemos sufriendo ningún problema grave, pero que simplemente queramos mejorar y/o afianzar la relación entre los miembros de la familia, en cuyo caso también es aconsejable acudir a terapia familiar para aprovechar sus beneficios.

No hay que olvidar que con la terapia familiar se consigue:

  • Reducir el nivel de estrés en la unidad familiar
  • Incrementar la confianza entre los integrantes de la familia
  • Mejorar la comunicación y la capacidad para resolver conflictos
  • Conocer en profundidad las necesidades y los miedos de los integrantes
  • Forjar relaciones con unos cimientos más sólidos
  • Mejorar la habilidad de expresar necesidades
  • Disminuir los niveles de rivalidad entre los miembros

Si acudimos a tiempo a la terapia familiar, lograremos detener el avance de graves problemas de comunicación que con el tiempo pueden llegar a desestructurar completamente el núcleo familiar, de ahí la importancia de saber cuándo es necesario recurrir a este tratamiento psicológico.

Así que, si tu familia está enfrentándose a algún cambio, existen miembros con trastornos psicológicos o está experimentando problemas de comunicación, te recomendamos que apuestes por la terapia familiar.

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